Ya está. Ya lo hice. Bueno, llevo intentando hacerlo todo este tiempo, pero ahora me apetece hablarte de ello.
Ya se conducir nuestro coche.
Mérito de ambos, mío por ponerme al volante, tuyo por hacer de una genial copiloto. Salí en segunda pero el coche no se caló, debe ser que es el mejor de los vehículos. Pronto cambie a primera para posteriormente ir progresando rápidamente hasta rebasar el límite de velocidad, pero ahí estabas TÚ.
Quisiste que redujera marcha y lo hice. El tiempo, juez imparcial, te dió la razón: mi ímpetu cegado de ilusión por tener coche nuevo, no me dejaba ver que había mucho más que la a veces triste adrenalina. Sólo buscaba el llegar a la tierra prometida cuanto antes, aquella de la que todos hablan pero nadie cuenta.
Nadie cuenta que es un viaje sin billete de vuelta, que una vez aprendida la ruta, no tiene sentido buscar las huellas dejadas.
Nadie cuenta que el trayecto es directamente proporcional a la sensación de velocidad percibida.
Y sobretodo nadie te cuenta que, antes de llegar al destino soñado, existe una gama inimaginable de paisajes, todos ellos tan bonitos como el mismo final.
Nadie te va a contar todo eso, porque en la jungla del asfalto el altruismo escasea. O quizá sea porque están tan obsesionados con llegar a meta, que se pierden en la inmensidad de su propia tontería y te dan vanales consejos.
Yo aprendí a hacerle caso nada más que a mi experiencia, el mas fiel y representativo de los retrovisores de este coche, del que estoy seguro que nunca me bajaré.
¿Que si se avería? Eso no pasará. En todo caso se tratará de una rotura pequeña, nada que la mecánica de las palabras y caricias no pueda arreglar.
Por cierto, ¿dije que me puse al volante? eso sólo fue en mi cabeza. El nuestro es un coche de dos volantes, que si no tiran hacia la misma dirección, no reaccionan. Y la verdad es que siempre tiramos del mismo lado, que por algo somos almas gemelas, yin y yang emulado, alter ego uno del otro.
PD: creo que me dí cuenta de una cosa. Aquel destino soñado no existe, el viaje es el destino en sí mismo. Gracias por hacermelo comprender aún mejor.
Ya se conducir nuestro coche.
Mérito de ambos, mío por ponerme al volante, tuyo por hacer de una genial copiloto. Salí en segunda pero el coche no se caló, debe ser que es el mejor de los vehículos. Pronto cambie a primera para posteriormente ir progresando rápidamente hasta rebasar el límite de velocidad, pero ahí estabas TÚ.
Quisiste que redujera marcha y lo hice. El tiempo, juez imparcial, te dió la razón: mi ímpetu cegado de ilusión por tener coche nuevo, no me dejaba ver que había mucho más que la a veces triste adrenalina. Sólo buscaba el llegar a la tierra prometida cuanto antes, aquella de la que todos hablan pero nadie cuenta.
Nadie cuenta que es un viaje sin billete de vuelta, que una vez aprendida la ruta, no tiene sentido buscar las huellas dejadas.
Nadie cuenta que el trayecto es directamente proporcional a la sensación de velocidad percibida.
Y sobretodo nadie te cuenta que, antes de llegar al destino soñado, existe una gama inimaginable de paisajes, todos ellos tan bonitos como el mismo final.
Nadie te va a contar todo eso, porque en la jungla del asfalto el altruismo escasea. O quizá sea porque están tan obsesionados con llegar a meta, que se pierden en la inmensidad de su propia tontería y te dan vanales consejos.
Yo aprendí a hacerle caso nada más que a mi experiencia, el mas fiel y representativo de los retrovisores de este coche, del que estoy seguro que nunca me bajaré.
¿Que si se avería? Eso no pasará. En todo caso se tratará de una rotura pequeña, nada que la mecánica de las palabras y caricias no pueda arreglar.
Por cierto, ¿dije que me puse al volante? eso sólo fue en mi cabeza. El nuestro es un coche de dos volantes, que si no tiran hacia la misma dirección, no reaccionan. Y la verdad es que siempre tiramos del mismo lado, que por algo somos almas gemelas, yin y yang emulado, alter ego uno del otro.
PD: creo que me dí cuenta de una cosa. Aquel destino soñado no existe, el viaje es el destino en sí mismo. Gracias por hacermelo comprender aún mejor.















3 comentarios:
Preciosa metáfora, tío Tony. No te digo ná y te lo digo tó :)
tq!
tony eres todo un poeta....por cierto porfin actualice mi blog xD,echale un visazo,puse una noticia nueva y otra sobre adriano...
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