Ya está, llegó EL DÍA.
Ellos madrugaron (qué extraño, demasiado temprano para ser domingo), y se fueron los dos haciendo los típicos leves ruiditos que se hacen cuando están todos durmiendo, no sin antes asomarse para ver si seguías dormido. Tu te hiciste el dormido, y al instante caíste en lo que estaba sucediendo: iban a cumplir su promesa.
Tus padres te iban a regalar aquel cachorro que te prometieron si aprobabas todas. No estabas muy seguro de ello, pero canjeabas a tu mente las dudas por esperanza.
A las 12 regresaron. Corriste hacia la puerta, escudriñaste a tus padres de arriba a abajo y allí estaba, justo debajo del brazo izquierdo de tu padre: la criatura tenía por nombre "internet", y por aquel entonces pesaba unos 56 kilobites por segundo.
Poco a poco fuiste descubriendo el maravilloso mundo que encerraba el bichejo: chat, msn, páginas de juegos, páginas de otro tipo de "juegos", powerpoints graciosos que te mandaban al correo, algún que otro foro... todas esas aplicaciones necesitaban de comida de vez en cuando, ya fuera en forma de conversaciones interminables en el msn, actualizaciones del espacio, lecturas de las típicas marca.com, elpais.es... y poco más.
El animal iba creciendo, vinieron las redes P2P, las cuales también pedían su comida: películas que tenías que verte, música que tenías que escuchar, videojuegos a los que tenías que jugar... aún así no había problema, eso lo has hecho toda la vida, tan sólo que ahora lo hacías más a menudo.
El problema llegó cuando, de repente y sin avisar, el adorable animalito se convirtió en un monstruo.
Llegaron a tu vida la web 2.0 y las redes sociales.
Tu vida cambió radicalmente: ahora no sólo tienes que darle de comer a tu mascota todo lo anterior, sino que además has de generar contenidos continuamente (en forma de actualizaciones de blog, de perfil en todas tus redes sociales...). Y lo que es peor, ver todos los contenidos generados por la gente que conoces o a la que sigues (ni que decir ya si mencionamos la parte de youtube).
Hoy en día el adorable animalito es un engendro que pide de comer a todas horas y no se sacia nunca, un ser abominable que no descansará hasta acabar con toda forma de ocio ajena a la red.
Muchos te han preguntado que por qué no matas al monstruo de internet, o simplemente le das menos de comer.
¡Cómo se nota que ellos nunca se han encariñado con un animal tan especial!
Ellos madrugaron (qué extraño, demasiado temprano para ser domingo), y se fueron los dos haciendo los típicos leves ruiditos que se hacen cuando están todos durmiendo, no sin antes asomarse para ver si seguías dormido. Tu te hiciste el dormido, y al instante caíste en lo que estaba sucediendo: iban a cumplir su promesa.
Tus padres te iban a regalar aquel cachorro que te prometieron si aprobabas todas. No estabas muy seguro de ello, pero canjeabas a tu mente las dudas por esperanza.
A las 12 regresaron. Corriste hacia la puerta, escudriñaste a tus padres de arriba a abajo y allí estaba, justo debajo del brazo izquierdo de tu padre: la criatura tenía por nombre "internet", y por aquel entonces pesaba unos 56 kilobites por segundo.
Poco a poco fuiste descubriendo el maravilloso mundo que encerraba el bichejo: chat, msn, páginas de juegos, páginas de otro tipo de "juegos", powerpoints graciosos que te mandaban al correo, algún que otro foro... todas esas aplicaciones necesitaban de comida de vez en cuando, ya fuera en forma de conversaciones interminables en el msn, actualizaciones del espacio, lecturas de las típicas marca.com, elpais.es... y poco más.
El animal iba creciendo, vinieron las redes P2P, las cuales también pedían su comida: películas que tenías que verte, música que tenías que escuchar, videojuegos a los que tenías que jugar... aún así no había problema, eso lo has hecho toda la vida, tan sólo que ahora lo hacías más a menudo.
El problema llegó cuando, de repente y sin avisar, el adorable animalito se convirtió en un monstruo.
Llegaron a tu vida la web 2.0 y las redes sociales.
Tu vida cambió radicalmente: ahora no sólo tienes que darle de comer a tu mascota todo lo anterior, sino que además has de generar contenidos continuamente (en forma de actualizaciones de blog, de perfil en todas tus redes sociales...). Y lo que es peor, ver todos los contenidos generados por la gente que conoces o a la que sigues (ni que decir ya si mencionamos la parte de youtube).
Hoy en día el adorable animalito es un engendro que pide de comer a todas horas y no se sacia nunca, un ser abominable que no descansará hasta acabar con toda forma de ocio ajena a la red.
Muchos te han preguntado que por qué no matas al monstruo de internet, o simplemente le das menos de comer.
¡Cómo se nota que ellos nunca se han encariñado con un animal tan especial!















3 comentarios:
Bueniiiiiiisimo, a mí me ha pasado exactamente lo que aquí se relata, con un módem de 33 kb hasta la fecha... al final no sabes hasta donde puede absorber el tiempo libre "esto" llamado internet.
yo tambien tuve la mascotica cuando pesaba 56 k, y el ruido que hacie era maravilloso, ahora hasta melancolico cuando lo escucho. buen relato.
Que bueno!! al igual que los anterioroes yo también empecé con 56 Kb/s, con el famoso chat de Terra, y esperando un buen rato a que se cargaran ciertos JPG... Sí, era la era de las foto. Cuanto ha cambiado el bichete que vive en streaming ahora...
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